Cuidado de la piel en las distintas épocas del año
Dra. Elena de las Heras
Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras
Las determinadas épocas del año influyen en los cuidados que nuestra piel necesite y qué tipo de cremas debemos aplicarnos. Sin embargo, más importante que aplicarse ésta u otra crema o un producto cosmético carísimo o no, cuyos efectos parecen casi milagrosos, es evitar la excesiva exposición al sol y abandonar el tabaco si fumamos.
Tanto la radiación solar como el hábito tabáquico aceleran el envejecimiento de la piel. Muchas veces no somos conscientes de que por muchas cremas que usemos, los daños de ambos junto a otros factores como las dietas inadecuadas o la contaminación pasan factura.
Por ello, se comentarán en primer lugar los consejos para protegerse del sol y la importancia de no fumar, y en segundo lugar otros cuidados de higiene e hidratación concretos.
Como dermatólogos, no podemos prohibir cualquier tipo de exposición solar ya que es seguro que va a ocurrir (y más aún en España) sino que el mensaje correcto es minimizar la exposición al sol y, por supuesto, ¡evitar las cabinas de rayos UVA! De hecho cierto nivel de exposición solar es necesario para sintetizar vitamina D que puede prevenir la aparición de ciertos tumores, pero tomado sin control, produce muchos problemas en la piel como el envejecimiento o el cáncer.
Es imprescindible protegernos adecuadamente, aunque para combatirlo con propiedad, antes es mejor conocer a nuestro enemigo. El bronceado, aunque nos parezca signo de salud, es el resultado del daño solar, es un mecanismo defensivo de nuestra piel.
¿Cuál es el espectro de la luz solar?
Es la radiación ultravioleta, la luz visible y los infrarrojos.
¿Qué cantidad de luz solar nos alcanza realmente?
Tras pasar por la atmósfera, sólo dos tercios aproximadamente alcanzan la superficie de la tierra.
¿Qué proporción de luz solar es radiación ultravioleta?
Sólo un 5% es UV, que se divide a su vez en ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB) y ultravioleta C (UVC).
¿Cuál de estas tres fracciones es mayoritaria?
La radiación UVA A es la que ocupa el primer puesto (95-98%), seguida de la ultravioleta B (2-5%). En cambio, los rayos UVC se supone que son absorbidos completamente por el ozono de la estratosfera y no nos alcanzan.
Por tanto, la radiación UVA del sol alcanza nuestra piel en mayor cantidad y profundidad que la UVB. Aunque los UVB están más relacionados con la aparición de quemaduras y cataratas, los UVA de forma continuada, envejecen la piel, mientras que ambos conjuntamente producen alteraciones en la inmunidad a corto y largo plazo, provocando finalmente la aparición de cáncer de piel.
Debemos protegernos todos los días, aunque estemos morenos y aunque sea invierno. Insisto mucho a mis pacientes en la consulta sobre este tema, un mensaje que los dermatólogos estamos intentando transmitir desde hace más de diez años cuando se descubrió el efecto de los UVA diarios en la piel.
Los fototipos I y II, que corresponden a las pieles blancas y pelirrojos, son los más sensibles, es decir, los que tienen más riesgo de quemaduras incluso con exposiciones cortas. Por lo tanto, deben protegerse más.
Evitar la exposición solar en las horas intermedias del día, entre las doce y las cuatro del mediodía.
El agua del mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar.
¡Cuidado los días que se va a esquiar porque la nieve refleja hasta el 80 por ciento de los rayos solares!
Estar a la sombra no nos protege, ya que nuestra piel seguirá recibiendo una cantidad considerable de radiación ultravioleta. En los días nublados, porque aumenta el riesgo de quemadura.
La mejor protección son las medidas físicas, es decir, evitar la exposición directa. A esto nos ayuda la ropa, los gorros (mejor si son de ala ancha), las gafas de sol con cristales homologados, las sombrillas.
Se deben aplicar fotoprotectores tópicos frente a UVA y UVB a diario para reducir los daños del sol en nuestra piel, no para aumentar el tiempo de exposición al sol.
No se debe exponer a los niños menores de seis meses al sol. A partir de esa edad ya se les pueden aplicar cremas protectoras.
Si se está expuesto al sol, hay que beber agua en abundancia, sobre todo niños y ancianos.
Si nos centramos en el tabaco, y teniendo en cuenta el gran número de hombres y mujeres fumadoras en España, está demostrado científicamente que el consumo de tabaco provoca arrugas prematuras.
¿Por qué se producen arrugas por el tabaco?
Por alteración de las fibras elásticas de la dermis.
¿Y dónde aparecen?
Principalmente alrededor de la boca, pero también cerca de los ojos. Además, la piel se reseca y su color se vuelve más grisáceo y apagado, el pelo se vuelve seco y quebradizo.
Todo esto ya lo apuntó en 1985 el Dr. Douglas Model en un artículo (Smoker´s face: an underrated clinical sign?) en el British Medical Journal; en el describía la llamada “cara del fumador”, presentando a una mujer de 50 años que en su momento había sido atractiva, pero que tras años de fumar (más de 10), presentaba aspecto envejecido con arrugas muy marcadas en el rostro y mayor profundidad de las líneas de expresión, huesos faciales prominentes y una piel atrófica opaca
De hecho, en Estados Unidos comprobaron que muchas mujeres habían dejado de fumar más por miedo a las arrugas que al cáncer de pulmón.
Tras dejar el tabaco, la piel se vuelve más luminosa y sana, recuperando su tono rosado. Los fumadores pasivos también se benefician porque el humo del tabaco también afecta a su piel.
Merece la pena dejar de fumar, porque así como los efectos del sol son bastante irreversibles, la piel puede recuperarse parcialmente tras dejar de fumar.
¿En cuanto tiempo?
De meses a años, dependiendo de la cantidad de pitillos y de los años de tabaquismo.
Otra cosa que no debemos olvidar es que el tabaco, además de provocar todo tipo de tumores (incluido el cáncer de labio), también altera la cicatrización, por lo que semanas después, si tenemos que someternos a cualquier operación quirúrgica, ya sea con anestesia local o general, debemos seguir las indicaciones del cirujano en cuanto a la supresión del tabaco antes y después de la intervención.