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María A. Álvarez López

Servicio de Dermatología

Hospital Reina Sofía. Cordoba

 

Cuidado de Heridas Quirúrgicas

NoticiasCuidado de Heridas Quirúrgicas

El cuidado de las heridas quirúrgicas deber ser realizado según las indicaciones proporcionadas por cada cirujano ya que la forma de llevarlo a cabo puede variar dependiendo del tipo de intervención, la zona y la técnica de sutura. Sin embargo, existen unos cuidados básicos que favorecerán la buena cicatrización y el mejor resultado cosmético posible.

La herida debe mantenerse en todo momento libre de suciedad y residuos . Esto se consigue con la limpieza diaria con suero fisiológico. Es importante retirar completamente las costras de sangre seca que pueden encontrarse, sobre todo en los primeros días después de la intervención, ya que interfieren en la correcta cicatrización de la herida. Una vez limpia la herida, es el momento de aplicar algún antiséptico o antibiótico tópico, que evite las infecciones. El producto elegido dependerá de las características de la cirugía realizada y del criterio del médico. En algunas ocasiones será necesario el uso de antibióticos por vía oral.

Hay que proteger la zona de posible entrada de suciedad, contacto con agentes irritantes y roce con la ropa. Esto se puede conseguir con el empleo de apósitos adecuados a la localización y la extensión de la herida. En pequeñas intervenciones de cirugía dermatológica no suele ser necesario guardar reposo, pero se recomienda evitar sobreesfuerzos musculares de la zona operada. Esto es de máxima importancia en zonas como la espalda o las piernas, donde la tensión muscular puede causar la dehiscencia de la sutura (es decir, que se abra la herida), lo que condiciona un peor resultado cosmético. Una vez retirados los puntos, es fundamental proteger la cicatriz de la radiación solar, ya que la zona continuará inflamada durante unas semanas y tendrá tendencia a pigmentarse. La utilización de cremas solares con alto factor de protección puede evitarlo.

Reacciones adversas a tatuajes

NoticiasReacciones adversas a tatuajes

La práctica del tatuaje se conoce desde la Prehistoria. A lo largo de miles de años se le han atribuido cualidades mágicas y curativas y también ha sido considerado un símbolo de poder y jerarquía. En el siglo XVII marineros ingleses volvieron a introducir su práctica en el mundo occidental a la vuelta de sus expediciones por el Pacífico Sur. Durante años se relacionó con el mundo de los marineros, los presidiarios y las prostitutas, aunque a partir del siglo XIX también las clases altas y las monarquías europeas adoptaron esta práctica. Actualmente se estima que el 3-8% de la población general porta algún tatuaje, aumentando el porcentaje hasta el 16% en jóvenes entre 12 y 16 años.

Los tatuajes se realizan mediante la inyección de tinta a través de la epidermis hasta la dermis media y superficial. Parte del pigmento será expulsado a través de la epidermis en las primeras semanas. Con el tiempo, otra parte puede migrar hacia los ganglios linfáticos, provocando que el dibujo se difumine.

Las reacciones adversas cutáneas debidas a esta práctica son principalmente dos: las reacciones alérgicas alégicas y las infecciones.

Las reacciones alérgicas pueden manifestarse semanas, meses o años después de la realización del tatuaje. Son debidas al pigmento utilizado. La tinta roja es la que más frecuentemente está involucrada en este tipo de reacciones. Los pigmentos amarillos suelen provocar reacciones desencadenadas por el sol debido a la presencia de sales de cadmio en su composición. El pigmento verde formado por sales de cromo es también un potente sensibilizante.

Si el tatuaje no se realiza bajo estrictas condiciones de higiene y en locales autorizados, puede ser un vehículo para el contagio de infecciones, desde aquellas localizadas en la piel como las verrugas, el molusco contagioso o algunos tipos de micosis hasta enfermedades graves como la hepatitis C o la trasmisión del VIH.

Por último, se ha comunicado un número creciente de dermatitis de contacto por tatuajes temporales con henna. La henna natural es escasamente alergénica, sin embargo, la adición de altas concentraciones de parafenilendiamina, un producto que acelera el tiempo de secado, da lugar a la llamada henna negra, altamente sensibilizante.

Habitos beneficiosos para el paciente con psoriasis

NoticiasHÁBITOS BENEFICIOSOS PARA EL PACIENTE CON PSORIASIS

La psoriasis es una enfermedad cutánea frecuente en nuestro país, donde afecta aproximadamente a 650.000 personas. Se caracteriza por placas de color rosado o rojo, muy bien definidas, con una descamación blanquecina en su superficie. Puede afectar también a las uñas y a las articulaciones (artritis psoriásica). La mayoría de las formas de psoriasis son leves, es decir, que pueden ser controladas con medicación tópica combinada con algunos hábitos saludables.
Como muchas enfermedades dermatológicas, la psoriasis se agrava con el estrés, por lo que evitarlo puede frenar la aparición de los brotes. En algunas personas, la aparición de lesiones puede desencadenar una situación de preocupación y angustia que favorece la extensión de las mismas, lo que provoca un círculo vicioso de estrés-empeoramiento de la enfermedad. En estos casos, se recomienda acudir al médico de forma temprana, para la prescripción de algún fármaco tópico que haga desaparecer la lesiones cuando todavía no son numerosas.
La exposición al sol mejora en muchos pacientes las placas de psoriasis. Se recomiendo tomarlo durante 15 minutos por la mañana y otros 15 minutos por la tarde, evitando las horas centrales del día. Hay que proteger los ojos con gafas de sol, como prevención frente a las cataratas. Se debe tener cuidado con las quemaduras solares, ya que todo daño que se produzca sobre una piel psoriásica puede desencadenar la aparición de más lesiones. Por este motivo, también hay que tener cuidado con los traumatismos y las heridas. Esto incluye la realización de tatuajes, práctica que se desaconseja durante la fase activa de la enfermedad.
Se ha demostrado que el tabaco empeora la psoriasis, sobre todo las formas pustulosas en palmas y plantas. Además, los pacientes psoriásicos parecen tener más riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o la ateroesclerosis. Por lo tanto, dejar de fumar es una decisión que debe plantearse seriamente cualquier paciente psoriásico. De igual modo, se aconseja evitar el alcohol y seguir una dieta sana.

CÓMO LAVARSE EL PELO DE FORMA CORRECTA

NoticiasCÓMO LAVARSE EL PELO DE FORMA CORRECTA

Lavarse el pelo es un acto rutinario, que solemos realizar de forma mecánica, pero que gran importancia a la hora de mantener un pelo sano y con buen aspecto.
La frecuencia del lavado del cabello no influye en su caída ni en su calidad. Cada persona debe lavarselo las veces que considere necesarias. En caso de lavados diarios, se recomienda utilizar productos de uso frecuente.
El champú debe adaptarse al tipo de pelo y a la existenci a o no de alteraciones en el cuero cabelludo. La patología más frecuente es la caspa, que dependiendo de la severidad puede controlarse con un champú específico o puede necesitar un tratamiento dermatológico.
A la hora del lavado es conveniente frotar los menos posible el cabello, para evitar que se enrede. Lo mejor es enjabonarlo siguiendo la caída natural del mismo. Es conveniente insistir sobre el cuero cabelludo, realizando un masaje suave con las yemas de los dedos, que además de limpiar, estimule la circulación y tenga un efecto relajante. El agua debe estar tibia, ya que el agua muy caliente facilita la rotura. El aclarado con agua fría favorece el brillo.
Si es necesario, se puede complementar esta rutina con el uso de acondicionadores, cuya función es la de sellar la cutícula del cabello, equilibrando el nivel de hidratación y reduciendo la electricidad estática. También aumentan la suavidad y brillo y facilitan el peinado. Hay que aplicarlo en la mitad inferior del cabello, para evitar engrasar las raíces.
El cabello mojado es más frágil, por lo que debe peinarse con un peine de púas anchas, para evitar los tirones y las fracturas.
A la hora de secar el cabello, lo ideal sería hacerlo al aire libre. Si es necesario el uso de secador, primero tenemos que quitar toda la humedad que podamos con la toalla, sin retorcer en exceso. Debemos evitar la temperatura máxima, ya que la combinación de pelo mojado y calor excesivo puede provocar el llamdo “bubble hair”, es decir, la formación de burbujas de aire dentro del pelo, lo que aumenta su fragilidad y le da un aspecto deslustrado. Es recomendable terminar el secado cuando esté todavía un poco húmedo.

Cuidado de la piel tras las vacaciones

NoticiasCuidado de la piel tras las vacaciones estivales. Recupérala o prepárala

Dra. Elena de las Heras
Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras
Divino Vallés, 20 - Bajo A -
28045 Madrid

Tras las vacaciones estivales, por efecto fundamentalmente del sol y también por el cloro de las piscinas, la piel de la cara y del cuerpo se encuentra más deshidratada. Por ello, precisa unos cuidados y recomendaciones especiales que quedarían resumidos en el siguiente decálogo:

1 La higiene debe ser suave, mediante el empleo de syndets o geles sin jabón que no eliminen el manto ácido de la piel.

2 Se pueden emplear exfoliantes corporales suaves las primeras semanas tras la vuelta de vacaciones, para mejorar así la penetración de las cremas hidratantes.

3 Se deben emplear cremas hidratantes corporales, a aplicar mediante ligeros masajes sobre la piel ligeramente húmeda, tras una ducha corta con agua templada. Las piernas y los pies porque son las zonas que más se resecan, por lo que habrá que insistir más en la hidratación diaria de estas zonas corporales.
Los productos específicos de tratamiento para después del sol o “aftersun” siguen siendo útiles, especialmente los del cuerpo y pelo. La finalidad de los productos aftersun es la hidratación, regeneración y aumento de la duración del bronceado. ¿Cómo mantienen el bronceado? Básicamente, evitando la descamación de la piel y regenerándola.
Un buen producto aftersun debería contener ingredientes calmantes, antiinflamatorios, hidratantes y regeneradores, entre los que se incluyen dexpantenol, alantoína, glicerina, extracto de mimosa, caléndula, bisabolol y el famoso aloe vera. Numerosas cremas hidratantes contienen los ingredientes mencionados, por lo que podrían utilizarse para hidratar la piel después del verano, aunque su etiquetado no especifique son para después del sol.
No es conveniente utilizar productos con mentol, por el riesgo de dermatitis de contacto y su uso está contraindicado en niños.

4 Se deben emplear cremas y mascarillas hidratantes faciales cuyo excipiente esté adecuado a nuestro tipo de piel, siendo conveniente el empleo de serum por la noche por su mayor concentración de principios activos. La vitamina C tópica por sus propiedades antioxidantes y efecto hidratante e iluminador es una buena elección como crema de cara.

5 El contorno de ojos se debe cuidar con cremas o geles adaptados a esta zona más sensible de la piel.

6 Puede haber un empeoramiento del acné tras el verano, por lo que se debe acudir al dermatólogo en cuanto se inicien las lesiones, para que paute el tratamiento más correcto.
En general, tanto los que padecen acné como los propios dermatólogos tenemos la impresión de que el acné leve o moderado mejora durante el verano. Sin embargo, hay casos en los que el acné empeora.
Según un estudio publicado en el International Journal of Dermatology de 1996, un tercio de los pacientes mejora, un tercio empora y un tercio no sabe.
Existe, incluso, un tipo de acné denominado estival o ‘acné Mallorca’ que brota en primavera y verano. Fue descrito porque aparecía en escandinavos después de haber estado en el sur de Europa; afecta sobre todo a mujeres y las lesiones se localizan en los hombros, brazos, cuello y tórax.
Se puede observar un empeoramiento del acné a la vuelta del verano, ya que tras el descanso y la exposición solar que tiende a ‘secar’, la piel puede haber un efecto rebote.

7 No se debe abandonar el uso de cremas fotoprotectoras faciales tras el verano, lo ideal sería el empleo de cremas o maquillajes (en mujeres) con factor de protección solar entre 30 y 50. La radiación ultravioleta, tanto A como B, continúa llegando y dañando nuestra piel expuesta fuera de la época estival.
Además el uso de fotoprotectores ayuda a la desaparición de las manchas solares y es preciso su uso junto a los tratamientos hipopigmentantes pautados por el dermatólogo. Tras el verano se incrementa el número de consultas por manchas solares. ¿Todas son iguales? No, existen varios tipos: las más frecuentes son el melasma y los léntigos solares.
El melasma deriva de la palabra griega ‘melas’, que significa negro y es la causa más frecuente de hipermelanosis simétrica adquirida. Consiste en unas manchas o parches de color marrón o marrón-grisáceo que aparecen en zonas expuestas al sol. Es más frecuente en hispanos y asiáticos, así como en personas de piel oscura o fototipos altos (IV a VI). Aparece sobre todo en países con una intensa radiación ultravioleta y España es un buen ejemplo.
Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, en una proporción de 9 a 1 y la media de edad en que aparece es alrededor de los 40 años. El ejemplo típico es el paño de las mujeres embarazadas o cloasma gravídico.
El melasma se diagnostica por la clínica y los dermatólogos distinguimos diferentes tipos de melasma según la localización de las manchas:
. Centrofacial (frente, nejillas, labio superior)
. Mandibular
. Malar (Mejillas)
Según la localización del pigmento, hablamos de melasma epidérmico, dérmico o mixto. El melasma más frecuente es el centrofacial epidérmico, afortunadamente, porque el pigmento localizado en la epidermis es el que mejor responde al tratamiento.
Pero, ¿cuál es la causa de que aparezcan estas antiestéticas y persistentes manchas? En realidad es desconocida, aunque se considera la influencia de cuatro factores:
-Exposición ultravioleta: tanto al sol como a la luz solar, ¡cuidado con los aperitivos al sol los domingos!
-Predisposición genética: como siempre en medicina.
-Cambios hormonales: embarazo, anticonceptivos orales, alteraciones del tiroides...
-Cosméticos con perfumes.
¿Cuándo se suelen ir las manchas en los casos idiopáticos o de causa desconocida?
En general, suelen persistir durante años y aunque se eliminen con tratamiento, pueden volver a aparecer con nuevas exposiciones al sol. En las embarazadas, el paño se quita meses tras el parto y en el caso de los anticonceptivos hormonales pueden persistir meses después de la suspensión de los mismos.

8 Evitar rayos UVA para mantener bronceado, pues pueden producir envejecimiento prematuro de la piel y cáncer cutáneo. En todos los decálogos para prevención del cáncer prohíben el tabaco y las cabinas de bronceado.
Es preferible el uso de autobronceadores para tener “buen color”, pues constituyen una alternativa segura y eficaz siempre que se combinen con fotoprotectores tópicos.
¿Cuál es el ingrediente activo en las denominadas cremas “sin sol”?
La dihidroxiacetona (DHA). Este ingrediente ha estado disponible durante muchos años, pero la capacidad para obtener DHA de gran pureza explica la plétora de productos autobronceadores disponibles actualmente en el mercado. Originalmente, la DHA producía un color anaranjado en la piel, pero ahora podemos conseguir un bronceado dorado más natural. La DHA es un polvo blanco cristalino que interacciona con los aminoácidos libres presentes en el sudor y la queratina, produciendo una sustancia marrón denominada melanoidina que crea el color marrón-anaranjado de los autobronceadores. Cuanta más queratina más color, por lo que las zonas de piel más gruesa (codos y rodillas) se pondrán más oscuras.
La mayoría de los productos comercializados contienen una concentración de DHA del 3 al 5%, con mayores concentraciones se produce un tono más intenso, pero el color más intenso no confiere mayor protección. De hecho, la protección solar que confiere la DHA es mínima, aproximadamente un factor de protección solar equivalente al 2 ó 3, requiriéndose el uso de fotoprotectores solares tras la aplicación del autobronceador si queremos estar debidamente protegidos. La incidencia de reacciones alérgicas por DHA es baja.
¿Cuáles son mis consejos para el uso correcto de los autobronceadores?
1. Exfoliar la piel antes de la aplicación, con el fin de eliminar piel seca vieja que podría absorber mucho color.
2. Secar bien la piel antes de la aplicación.
3. Extender una capa uniforme del producto
usando la palma de la mano, no las yemas de los dedos. Si no se aplica uniformemente el color queda muy irregular.
4. Utilizar menos crema autobronceadora en las zonas de piel más gruesa, como codos y rodillas.
5. Lavarse las manos inmediatamente después de la aplicación para evitar la tinción de la palma.
6. Esperar 2 horas antes de sudar o hacer ejercicio para evitar que se hagan rayas en el color.
7. Reaplicar la crema cada 3-5 días con el fin de mantener un color natural.
8. Vigilidar la fecha de caducidad. Hay un símbolo en los productos cosméticos llamado PAO o “periodo después de apertura” que consiste en un pequeño botecito con la tapa levantada e indica el número de meses que se puede utilizar una vez abierto el envase.
9. Nunca hay que olvidar aplicarse un fotoprotector después del autobronceador .

9 Esperar tiempo para eliminación del bronceado antes de láser de depilación, pues después del verano, es un buen momento para empezar el tratamiento con láser de depilación.
Algunas personas mantienen el moreno incluso 2-3 meses, por lo que finales de octubre o principios de noviembre es el mes idóneo para comenzar las sesiones. Si se aplica el láser sobre la piel morena, el riesgo de quemadura es alto porque actúa sobre la melanina del folículo piloso, y en la piel morena hay más pigmento en la epidermis (capa superficial de la piel) con lo cual actuaría como diana del tratamiento. El resultado serían quemaduras, inicialmente como costras y luego evolucionarían a manchas oscuras o claras...

10 Consultar sin demora al dermatólogo si hemos observado que algún lunar ha cambiado de color, forma o tamaño durante el verano. En verano es más habitual observar nuestra piel o la de nuestra familia o amigos, por lo que que no debemos demorar nuestra visita al dermatólogo si observamos cambios en los lunares. A veces estos cambios, inflamación o picor, pueden ser normales en los lunares durante el verano; pero en otras ocasiones indican que el lunar es un melanoma y en ese caso el diagnóstico temprano es importantísimo para la supervivencia.
¿Cuáles son los factores de riesgo para sufrir melanoma?:
- Multiples nevus, sobre todo más de 50.
- Lunares atipicos o de apariencia irregular. Tradicionalmente a estos nevus se les había denominado nevis displásicos, aunque ahora se prefiere la denominación de nevus clinicamente atipicos. Existe un sindrome del nevus atipico esporadico (un solo miembro en la familia) y otro familiar (varios miembros con multiples nevus y muchos de ellos atipicos)
- Historia familiar de melanoma
- Antecedentes personales de melanoma
- Quemaduras solares
- Fototipos I y II
Cualquier persona puede tener un melanoma, pero los factores anteriores aumentan el riesgo. Si se está en un grupo de riesgo, se debe acudir al dermatólogo para hacer un seguimiento adecuado. El dermatólogo explicará cómo se debe realizar el autoexamen de los lunares y con qué periodicidad; así como cada cuánto tiempo se debe acudir a la consulta.
El autoexamen por parte del paciente está aceptado internacionalmente y se ha demostrado en estudios epidemiológicos que disminuye la mortalidad por melanoma. Para realizarlo, es muy útil la regla ABCDE .
¿A qué corresponden las siglas A-B-CD- E?
A=ASIMETRIA
B=BORDES
C=COLOR
D=DIAMETRO
E=EVOLUCION

Los melanomas suelen ser asimétricos, de bordes irregulares, colores varios y habitualmente con un diámetro superior a 6 mm (el tamaño de la goma de borrar de un lápiz).

Cuidados de la piel en general en todas las epocas del año

Cuidados de la piel en general en todas las épocas del año

Dra. Elena de las Heras

Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras

 

Desde mi punto de vista como dermatóloga, el cuidado básico de la piel incluye tres pasos básicos que nos ayudan a mantener una piel sin problemas por mucho tiempo.

Los pasos van en este orden: primero aplicar un limpiador suave, después una crema hidratante y antes de salir de casa, un fotoprotector.

¿El tiempo entre cada paso? Con dos o tres minutos de dedicación es suficiente. El maquillaje se debe aplicar siempre después del fotoprotector, aunque a veces resulta más cómodo el empleo de un maquillaje con fotoprotección.

Habría que puntualizar unas pequeñas cosas: el limpiador deberá ser sin jabón para respetar el manto ácido de la piel. Hay que evitar los jabones abrasivos y perfumados porque pueden provocar irritaciones, alergias e incluso empeorar el acné.

La primera cuestión sería si es necesario limpiarse la cara a diario, y la respuesta es sí. ¿Por qué? Debemos eliminar la suciedad medioambiental, junto con la secreción sebácea o grasa, el sudor y las células más superficiales de la capa córnea (lo que se suelen llamar popularmente ‘células muertas’). Recordad que el recambio epidérmico dura aproximadamente 20-25 días y que se altera en ciertas enfermedades.

Los estudios de mercado corroboran el incremento de ventas en productos de higiene facial, de hecho, en una estadística que leía la semana pasada, parecen ser los cosméticos más demandados por los hombres (incluían cosméticos de limpieza para el afeitado).

Debemos ser muy cuidadosos al elegir el limpiador facial, y tener en cuenta las características de nuestra piel (grasa, sensible...) o con dermatitis (seborreica, rosácea, perioral...).

La regla número 1 es que la higiene de la piel debe ser suave, para no agredir la piel. Esta regla también es aplicable a las limpiezas faciales realizadas en centros de estética. Esta tarde he visto en consulta a una paciente a la que habían hecho una limpieza esta mañana y todavía tenía la piel enrojecida. (ya dedicaremos un post a este tema).

La regla número 2 es que son preferibles los ‘syndets’ o limpiadores sin jabón a los jabones.

¿Cuál es la diferencia? Los jabones están constituidos por una sal de ácido graso obtenidos por saponificación, mientras que los syndets son ‘jabones sin jabón’.

Curiosamente los panes dermatológicos o ‘syndets’ se desarrollaron durante la Segunda Guerra Mundial como sustitutos del jabón para poder usarlos con agua del mar.

Los jabones son productos alcalinos que pueden alterar el pH cutáneo y producir una desecación e irritación de la piel, mientras que los ‘syndets’ limpian gracias a diversos tensoactivos por lo que son menos agresivos. La composición final y fabricación de éstos últimos es más compleja, lo que explica su mayor precio.

La regla número 3 es evitar la limpieza facial con productos que contengan alcohol, perfumes ni tampoco povidona yodada. Si nos gusta usar tónico tras la higiene, debe ser sin alcohol (el agua de rosas es una buena opción) aunque yo me decanto por las aguas termales.

Cada vez van surgiendo más novedades en cuanto a la formulación e ingredientes de los limpiadores. Como ejemplo de nuevas fórmulas destacan los limpiadores en espuma, y como ingrediente señalar las sales de zinc, con el sulfato de zinc a la cabeza, que consigue una limpieza eficaz y segura.

Debemos tener mucho cuidado con algunas toallitas limpiadoras, pueden contener Kathon CG que actúa como sensibilizante y puede provocar dermatitis de contacto.

Los dermatólogos recomendamos exfoliantes o scrubs faciales en los pacientes con piel con tendencia acneica o seborreica, mientras que reservamos las mascarillas hidratantes para las pieles más secas.

¿Se pueden aplicar exfoliantes en pacientes con acné activo? Por supuesto, siempre que sean recomendados por vuestro dermatólogo. En el tratamiento tópico del acné se utiliza peróxido de benzoilo sólo o asociado a antibióticos, así como retinoides (derivados de la vitamina A). Los retinoides tienden a producir enrojecimiento y descamación en las primeras semanas de su aplicación, hasta que la piel se habitúa. En estos casos, es conveniente retrasar el uso de exfoliantes para no incrementar la irritación de la piel. Es precisamente esta irritación la que más incomoda a los pacientes, y puede provocar que suspendan los tratamientos. Actualmente existen nuevas formulaciones de retinoides como el adapaleno o asociaciones de clindamicina con peróxido de benzoilo que producen menor irritación.

¿Cómo actúan los exfoliantes? Provocan exfoliación mecánica suave mediante los gránulos de polietileno y al mismo tiempo exfoliación química con efecto antiséptico debido a su contenido en clorhexidina. Debéis saber que la clorhexidina es el mejor desinfectante de la piel, superior a la povidona yodada.

Cuidados de la piel en verano

NoticiasCuidados de la piel en invierno

Dra. Elena de las Heras
Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras
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En verano, por supuesto, hay que seguir las medidas de fotoprotección ya tomadas durante el invierno, pero además hay que beber más y cuidar nuestro pelo de forma especial.

¿Cómo se deben usar los fotoprotectores?
En primer lugar, hay que elegir el filtro con el índice de protección adecuado a nuestro fototipo y a las circunstancias en las que nos vamos a mover. No todos reaccionamos de la misma manera al sol.

¿Y cómo determinarlo?
En dermatología, la sensibilidad al sol se evalúa con los fototipos de piel descritos por el Dr. Fitzpatrick, dermatólogo recientemente fallecido y con quien tuve el honor de trabajar durante mi estancia en el Massachussetts General Hospital (Harvard Medical School, Boston). Estos fototipos miden nuestra estimación personal sobre la capacidad de bronceado y/o de quemadura solar y son:

FOTOTIPO I:
la piel que nunca se broncea y se quema fácilmente con exposiciones de 30 minutos.

FOTOTIPO II:
la que se broncea con dificultad y se quema fácilmente.

FOTOTIPO III:
se broncea con el tiempo y alguna vez se quema.

FOTOTIPO IV:
se broncea siempre y nunca se quema.

FOTOTIPO V:
pigmentación constitucional moderada.

FOTOTIPO VI:
pigmentación constitucional intensa (piel negra).

Para identificar el fototipo hay que preguntarse: ¿Mi piel se pone morena con facilidad? Las personas con fototipo I y II dirán inmediatamente ‘no’ y las personas con fototipo III y IV contestarán que sí.
A la hora de adquirir una crema protectora hay que tener en cuenta el índice de protección. El factor de protección solar (abreviado FPS o SPF en inglés) se considera la información más fiable para el consumidor como medida de su eficacia.
El FPS mide protección frente a UVB. En Estados Unidos y Australia, el FPS mínimo debe ser superior a 30 y en Europa la recomendación puede variar entre 30 y 50. En cambio, sí marca una gran diferencia, que el fotoprotector contenga filtros eficaces frente a UVA. Aunque la medición frente a UVA, a diferencia del FPS, no está estandarizada, debéis buscar en las etiquetas de las cremas las siglas IPD (immediate pigment darkening) y/o PPD (persistent pigment darkening).

Y algo muy importante aunque parece obvio: ¿Cómo hay que aplicar los fotoprotectores?
Preferiblemente 30 minutos antes de la exposición solar (no cuando ya estáis esquiando o en la playa) sobre la piel limpia y seca.
Hay que ser generosos y aplicaros mucha cantidad, ya que se ha comprobado que nos ponemos menos de la mitad de la cantidad recomendada, con lo que el FPS se reduce a la mitad (por ejemplo un filtro del 30 pasaría a proteger menos de 15, etc).
Tras el baño o la sudoración, debéis renovar siempre la aplicación.
No olvidéis ninguna zona expuesta. No sólo hay que cubrir la cara, también las manos, las orejas, el cuello y el cuero cabelludo (¡mucho cuidado los calvos!), que son precisamente zonas más sensibles al sol. Y, por supuesto, proteger no está reñido con broncear.

Por otra parte, el verano viene acompañado de un intenso calor que nos hace sudar y beber más.

¿Cuál es el elemento esencial para una dieta sana en verano?
El agua. Las necesidades diarias de agua son 3,2 litros para los hombres y 2,3 litros para las mujeres, siempre que no existan otros factores que afecten las pérdidas acuosas como fiebre, vómitos, diarrea o sudoración intensa. El agua lo perdemos en forma de orina, heces, sudor y respiración.
No debemos beber sólo cuando estamos sedientos, sino que es aconsejable beber 1,5 o 2 litros diarios de agua, equivalentes a ocho vasos de agua de mineralización débil cada día. La ingesta de agua previene también la formación de cálculos renales y facilita la eliminación de sustancias por vía renal. De hecho, los hipertensos deben evitar las aguas muy salinas, mientras que las aguas alcalinas están contraindicadas en pacientes con litiasis renal.
Pero ¿son todas las aguas iguales? No, por ejemplo, las aguas minerales tienen en su composición más minerales que las de manantial. Por otra parte, en España ha aumentado mucho el consumo de agua envasada, aunque el consumo es muy inferior a otros países de la Unión Europea. De todas maneras la moda de ir a todas partes con la botellita de agua mineral ha traspasado fronteras, y no sólo las actrices de moda la siguen.
En verano, debemos beber más líquido, no sólo como agua sino también mediante el consumo de zumos, granizados, horchatas, café con hielo, gazpacho.
Precisamente el otro componente importante de la dieta para el verano, es la ingesta abundante de frutas y verduras. El licopeno está presente en el tomate por lo que no debemos olvidar añadirlo en la ensalada y también es conveniente ingerir naranjas, limones, albaricoques, cerezas, melocotones, melón de pulpa naranja y sandía (son también muy ricos en vitamina C).
El cabello debe ser cuidado de manera especial en verano, ya que las agresiones son múltiples: sol, cloro de la piscina, sal, viento... sin olvidar el aire acondicionado que reseca nuestra piel y pelo.

¿Qué consejos debemos seguir para cuidar nuestro pelo en verano?
1-Utilizar un champú suave de uso frecuente. Se pueden combinar champús especiales para después del sol o after-sun con efecto anti-sal y anti-cloro con champús fisiológicos que no dañan el pelo (al no contener tensioactivos no producen espuma, se debe usar poca cantidad).
2-Aclarar el pelo con agua corriente abundante siempre que se salga del mar o de la piscina y tras el lavado.
3-Es conveniente el uso de acondicionadores y bálsamos tras el lavado del cabello, que se deben aplicar sobre todo en las puntas. No precisan aclarado ni dejan residuo graso.
4-Tratar con cuidado el pelo cuando está húmedo pues es más frágil, por lo que es mejor peinarlo después de haber retirado los restos de humedad con una toalla. Lo mejor son los peines de púas anchas o cepillos de cerda natural.
5-Aplicarse una mascarilla nutriente o reparadora una vez por semana.
6-Sanear las puntas y mantener el corte antes de las vacaciones.
7-Aplicar un fotoprotector capilar con factor de protección alto; existen fórmulas en espuma, fluido o aceite que contienen agentes hidratantes. También ayuda, por supuesto, llevarlo recogido y/o usar pañuelos o gorros.
8-Olvidarse del secador lo más posible, ya que el calor añade una nueva agresión.
9-El cobre de las piscinas puede dar un color verde al pelo. Entre los factores predisponentes se incluye el daño previo del folículo piloso, el contacto frecuente con el agua clorada y el uso de champús alcalinos (hay que evitarlos al igual que el jabón Lagarto). Se puede tratar con aceite vegetal caliente, peróxido de hidrógeno o champús de penicilamina, pero lo mejor es consultar al dermatólogo.

Cuidados de la piel en invierno

NoticiasCuidados de la piel en invierno

Dra. Elena de las Heras
Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras
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El frío del invierno reseca la piel, aparecen sobre ella finas escamas e incluso podemos sentir picores bastante molestos. La causa más frecuente de picor en la piel es la sequedad, sobre todo en pacientes ancianos.
El contenido en agua de la epidermis es aproximadamente del 10%. Muchas circunstancias pueden disminuir esta cantidad de agua: el frío, el viento, y la baja humedad del ambiente. Las altas temperaturas generadas por las calefacciones, disminuyen la humedad porque evaporan agua de la superficie cutánea.

¿Cuál es la temperatura óptima?
Se calcula que entre 20-22 grados. Tanto la piel del cuerpo como la de las zonas más expuestas (cara, manos y labios) sufren los efectos del frío y el viento invernales, apareciendo tirantez, grietas e incluso dermatitis o eccemas.

¿Qué podemos hacer?
Usar hidratantes a diario, que aportan agua a la piel, previenen la evaporación del agua y suavizan la superficie cutánea. También mejoran los picores, aunque si hay una dermatitis activa no se deben aplicar hidratantes ya que la piel no los va a tolerar, sino que va a picar todavía más. Esto es especialmente importante en los casos de dermatitis atópica, pues la aplicación de una crema hidratante sobre la piel con dermatitis o eccema activo, no sólo produce molestos picores sino que además empeora el cuadro.

¿Cómo deben aplicarse las cremas hidratantes?
Se recomienda su uso tras la ducha con la piel ligeramente húmeda. No se debe frotar la piel con la toalla sino retirar el exceso de humedad mediante pequeños toques.
El efecto máximo de las hidratantes se consigue a los treinta minutos y dura varias horas, pero no se acumula.
Hay que aplicarlas mediante un suave masaje hasta su completa absorción.
Se deben usar todos los días, en todo el cuerpo e insistir en la piel de las piernas, ya que es la que más se reseca.
Cuanto más grasa sea la hidratante, mayor efecto tendrá, es decir, las cremas hidratan más que las lociones o leches. Pero lo realmente importante es que se incorporen a la rutina diaria.
Recientemente han aparecido en el mercado hidratantes en spray o espuma que mejoran el cumplimiento en la hidratación, pues en general no se dispone habitualmente de suficiente tiempo para esperar a la absorción de las cremas hidratantes muy untuosas. Los hombres son buenos candidatos para el uso de estos nuevos cosméticos hidratantes, pues son bastante reacios, en general, a aplicarse productos grasos hidratantes sobre la piel del cuerpo.

Cuidado de la piel en las distintas epocas del año

Cuidado de la piel en las distintas épocas del año

Dra. Elena de las Heras

Clínica Dermatológica Dra. Elena de las Heras

Las determinadas épocas del año influyen en los cuidados que nuestra piel necesite y qué tipo de cremas debemos aplicarnos. Sin embargo, más importante que aplicarse ésta u otra crema o un producto cosmético carísimo o no, cuyos efectos parecen casi milagrosos, es evitar la excesiva exposición al sol y abandonar el tabaco si fumamos.

Tanto la radiación solar como el hábito tabáquico aceleran el envejecimiento de la piel. Muchas veces no somos conscientes de que por muchas cremas que usemos, los daños de ambos junto a otros factores como las dietas inadecuadas o la contaminación pasan factura.

Por ello, se comentarán en primer lugar los consejos para protegerse del sol y la importancia de no fumar, y en segundo lugar otros cuidados de higiene e hidratación concretos.

Como dermatólogos, no podemos prohibir cualquier tipo de exposición solar ya que es seguro que va a ocurrir (y más aún en España) sino que el mensaje correcto es minimizar la exposición al sol y, por supuesto, ¡evitar las cabinas de rayos UVA! De hecho cierto nivel de exposición solar es necesario para sintetizar vitamina D que puede prevenir la aparición de ciertos tumores, pero tomado sin control, produce muchos problemas en la piel como el envejecimiento o el cáncer.

Es imprescindible protegernos adecuadamente, aunque para combatirlo con propiedad, antes es mejor conocer a nuestro enemigo. El bronceado, aunque nos parezca signo de salud, es el resultado del daño solar, es un mecanismo defensivo de nuestra piel.

¿Cuál es el espectro de la luz solar?

Es la radiación ultravioleta, la luz visible y los infrarrojos.

¿Qué cantidad de luz solar nos alcanza realmente?

Tras pasar por la atmósfera, sólo dos tercios aproximadamente alcanzan la superficie de la tierra.

¿Qué proporción de luz solar es radiación ultravioleta?

Sólo un 5% es UV, que se divide a su vez en ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB) y ultravioleta C (UVC).

¿Cuál de estas tres fracciones es mayoritaria?

La radiación UVA A es la que ocupa el primer puesto (95-98%), seguida de la ultravioleta B (2-5%). En cambio, los rayos UVC se supone que son absorbidos completamente por el ozono de la estratosfera y no nos alcanzan.

Por tanto, la radiación UVA del sol alcanza nuestra piel en mayor cantidad y profundidad que la UVB. Aunque los UVB están más relacionados con la aparición de quemaduras y cataratas, los UVA de forma continuada, envejecen la piel, mientras que ambos conjuntamente producen alteraciones en la inmunidad a corto y largo plazo, provocando finalmente la aparición de cáncer de piel.

Debemos protegernos todos los días, aunque estemos morenos y aunque sea invierno. Insisto mucho a mis pacientes en la consulta sobre este tema, un mensaje que los dermatólogos estamos intentando transmitir desde hace más de diez años cuando se descubrió el efecto de los UVA diarios en la piel.

Los fototipos I y II, que corresponden a las pieles blancas y pelirrojos, son los más sensibles, es decir, los que tienen más riesgo de quemaduras incluso con exposiciones cortas. Por lo tanto, deben protegerse más.

Evitar la exposición solar en las horas intermedias del día, entre las doce y las cuatro del mediodía.

El agua del mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar.

¡Cuidado los días que se va a esquiar porque la nieve refleja hasta el 80 por ciento de los rayos solares!

Estar a la sombra no nos protege, ya que nuestra piel seguirá recibiendo una cantidad considerable de radiación ultravioleta. En los días nublados, porque aumenta el riesgo de quemadura.

La mejor protección son las medidas físicas, es decir, evitar la exposición directa. A esto nos ayuda la ropa, los gorros (mejor si son de ala ancha), las gafas de sol con cristales homologados, las sombrillas.

Se deben aplicar fotoprotectores tópicos frente a UVA y UVB a diario para reducir los daños del sol en nuestra piel, no para aumentar el tiempo de exposición al sol.

No se debe exponer a los niños menores de seis meses al sol. A partir de esa edad ya se les pueden aplicar cremas protectoras.

Si se está expuesto al sol, hay que beber agua en abundancia, sobre todo niños y ancianos.

Si nos centramos en el tabaco, y teniendo en cuenta el gran número de hombres y mujeres fumadoras en España, está demostrado científicamente que el consumo de tabaco provoca arrugas prematuras.

¿Por qué se producen arrugas por el tabaco?

Por alteración de las fibras elásticas de la dermis.

¿Y dónde aparecen?

Principalmente alrededor de la boca, pero también cerca de los ojos. Además, la piel se reseca y su color se vuelve más grisáceo y apagado, el pelo se vuelve seco y quebradizo.

Todo esto ya lo apuntó en 1985 el Dr. Douglas Model en un artículo (Smoker´s face: an underrated clinical sign?) en el British Medical Journal; en el describía la llamada “cara del fumador”, presentando a una mujer de 50 años que en su momento había sido atractiva, pero que tras años de fumar (más de 10), presentaba aspecto envejecido con arrugas muy marcadas en el rostro y mayor profundidad de las líneas de expresión, huesos faciales prominentes y una piel atrófica opaca

De hecho, en Estados Unidos comprobaron que muchas mujeres habían dejado de fumar más por miedo a las arrugas que al cáncer de pulmón.

Tras dejar el tabaco, la piel se vuelve más luminosa y sana, recuperando su tono rosado. Los fumadores pasivos también se benefician porque el humo del tabaco también afecta a su piel.

Merece la pena dejar de fumar, porque así como los efectos del sol son bastante irreversibles, la piel puede recuperarse parcialmente tras dejar de fumar.

¿En cuanto tiempo?

De meses a años, dependiendo de la cantidad de pitillos y de los años de tabaquismo.

Otra cosa que no debemos olvidar es que el tabaco, además de provocar todo tipo de tumores (incluido el cáncer de labio), también altera la cicatrización, por lo que semanas después, si tenemos que someternos a cualquier operación quirúrgica, ya sea con anestesia local o general, debemos seguir las indicaciones del cirujano en cuanto a la supresión del tabaco antes y después de la intervención.

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