Las lesiones típicas conocidas como comedones (barrillos) (Fig. 1) y papulopústulas (espinillas) (Fig. 2) son el sello característico de este trastorno cutáneo que constituye más del 25% de las consultas dermatológicas y el 20% de las consultas al médico de familia.

Afecta tanto a hombres como a mujeres con algunas diferencias en cuanto a la intensidad y duración. En varones jóvenes suele ser más severo y tiende a resolverse entre los 20-25 años. En mujeres el comienzo es más precoz, precediendo a veces la menarquia (aparición de la menopausia que marca el desarrollo puberal) en más de un año y por razones no bien establecidas, puede persistir más tiempo que en el hombre, hasta los 30-40 años.

El acné en mujeres que ya han cumplido 25-35 años (acné tardío) (Fig. 3) representa en la mayoría de los casos una extensión del acné adolescente, si bien puede ser una forma de inicio lo que debería hacer descartar una alteración hormonal. Es posible observar la presencia de acné en recién nacidos, en forma de comedones cerrados así como algunas pápulo-pústulas localizadas sobre todo en mejillas y frente (Fig. 4). Esto obedece al estímulo hormonal, andrógenos maternos y fetales liberados por las glándulas suprarrenales, aunque hay que descartar una posible causa exógena como la aplicación de productos cosméticos, capaces de producir acné, por parte de los padres. Generalmente es un acné leve y remite espontáneamente en meses.

El acné puede tener una mayor incidencia familiar, como se deriva de diferentes estudios, pero este aspecto es difícil de valorar dada la elevada prevalencia de esta enfermedad.
Afecta a todo tipo de razas, si bien algunas tienen mayor predisposición que otras a padecerlo. En general, la raza blanca o caucásica tiene mayor probabilidad de padecer acné que las razas negra o amarilla. En algunas etnias las lesiones acneicas inflamatorias suelen dejar como secuela (o al resolverse) manchas oscuras de difícil tratamiento.
Esta enfermedad no amenaza la vida, pero sí tiene un importante impacto psicológico y social que se manifiesta a través de la relación con los amigos, en el trabajo (tasas mayores de desempleo respecto a las personas que no padecen acné). También el área emocional puede verse afectada, con pérdida de la autoestima, ansiedad, depresión hasta el extremo de llegar a desembocar en ideas de suicidio. De ahí la importancia de tratar esta condición.
No debemos olvidar que el acné aparece en una edad crítica de la vida: la pubertad, en la que se produce un primer contacto con la sociedad, con los amigos, son los primeros escarceos amorosos etc. Un rechazo en esta época, por el aspecto físico, puede ser una tara para toda la vida. Por lo tanto no podemos ver el acné desde el punto de vista de la edad adulta, debemos meternos en la piel del adolescente y valorarlo en su justa medida.
Dra. Mª C. Vázquez Bayo
Dr. J.C. Moreno Giménez
Servicio Dermatología
Hospital Universitario Reina Sofía
Córdoba


La luz ultravioleta puede determinar sobre la piel efectos.
ayuda a mantener una piel sana
Los tumores pigmentarios benignos de la piel
alteración de la epidermis y dermis