José Carlos Moreno,
Jefe de Servicio de Dermatología en el
Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba
y presidente electo de la Academia Española
de Dermatología y Venereología
Los nuevos tratamientos y técnicas han supuesto un cambio radical para Dermatología
Pregunta.- ¿Cómo ha evolucionado la especialidad, sobre todo en estos últimos años en los que se entremezclan cada vez más la salud con la estética?
R.- Ha variado mucho, primero con respecto a la demanda. Ahora hay mucha demanda sobre problemas estéticos, lo cual ha supuesto que en la actualidad la consulta del dermatólogo se vea llena de gran cantidad de aparataje (aparatos láser o luz pulsada) que hasta ahora no se empleaban en Dermatología. Luego además, la aparición de nuevas líneas terapéuticas, principalmente basadas en tratamientos para la psoriasis, han supuesto un cambio radical en la especialidad y un gran salto en la calidad de la misma.
P.- ¿Qué suele encontrarse el dermatólogo en la consulta?
R.- Depende de la zona donde cada uno realice su trabajo. En la Seguridad Social sobre todo aumentan mucho las patologías inflamatorias, fundamentalmente psoriasis, dermatitis atópica y acné, que quizás son las líneas más importantes de consulta. En el campo de la oncología, también supone una actividad importante para el dermatólogo el tratamiento de los tumores cutáneos desde que la cirugía se implantó con fuerza dentro de la especialidad.
P.- ¿En la consulta se aprecia un aumento de la preocupación del paciente por su estética?
R.- La verdad que sí y tratamos de atender sus preocupaciones. De entrada, dentro de la patología puramente clásica, intentamos solucionar los problemas creando los menores residuos posibles, por ejemplo, en el acné lo que importa es tratarlo de forma rápida y precoz para evitar la aparición de secuelas, cicatrices y manchas. En el campo de la cirugía, aunque en nuestro campo es puramente una cirugía curativa que lo que trata es de curar y solucionar definitivamente un problema, siempre tenemos en cuenta los aspectos cosméticos, es decir, que la cicatriz quede lo más estética posible. En estos casos utilizamos, por ejemplo, injertos que queden estética y funcionalmente lo mejor posible. Sí tenemos presente la preocupación del paciente, y no sólo porque haya una demanda, sino porque siempre se nos ha planteado así.
P.- ¿Las nuevas técnicas han logrado mejorarlos tratamientos y resultados?
R.- A veces la gente piensa que tratamientos como el láser son milagrosos, pero eso no es cierto, tienen sus limitaciones, muchas veces pueden ser agresivos y determinar que el paciente tenga que estar siete u ocho días sin poder salir de casa,
Hace falta un mayor número de dermatólogos en los centros oficiales para atender una demanda asistencial crecienteteniendo que estar a veces recluido hasta que los resultados son lo suficientemente buenos. Es decir, que para llegar a una situación buena, es necesario pasar previamente por un pequeño calvario como es la ablación de la piel. Esto es algo que el enfermo debe de saber, que debe asimilar y debe autorizar. De todas formas hay técnicas menos agresivas que permiten una integración social inmediata, pero los resultados son algo más lentos, necesitan mayor tiempo de tratamiento y también necesitan de una mayor paciencia por parte del paciente. Aunque suelen aceptarlo bastante bien. Muchas personas prefieren hacer más tratamiento y tener un aspecto social agradable, que no tener una situación de estar alejado de la sociedad durante unos días.
P.- ¿Qué tipo de tratamientos suele recomendar el dermatólogo?R.- Cada maestrillo tiene su librillo, pero generalmente los dermatólogos recomendamos tratamientos menos agresivos y, aunque sean algo más duraderos, los resultados son bastante equiparables al final.
P.- Ha coordinado la guía Dermopacientes, ¿qué se va a encontrar el paciente en ella?
R.- Se va a encontrar una información fidedigna y de primera mano. Muchas veces el problema del paciente es que entra en Internet, mira de forma indiscriminada, porque allí se cuelga de todo, y muchas veces esas informaciones son difícilmente digeribles por parte del enfermo y suponen en ocasiones un shock para el paciente cuando lee su diagnóstico. Entonces yo creo que la guía Dermopacientes supone una información fidedigna, realizada por dermatólogos que tienen una labor diaria y que están en contacto con el enfermo, por lo que tienen una experiencia personal importante. Creo que es un trabajo acertado y que los pacientes van a encontrar una línea de información fiable y muy sólida.
Los pacientes se preocupan cada vez más por su aspecto y los dermatólogos tratamos de atender en la medida de lo posible sus preocupacionesP.- En mayo tomará posesión como presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología, ¿qué retos se plantea para los próximos años?
R.- Los retos de la especialidad ahora mismo están en varios campos. Lo primero y más importante es mantener una línea de información, que los enfermos de la calle sepan realmente qué es lo que hace el dermatólogo, porque en muchas ocasiones nos encontramos que no saben que la patología del pelo o la de las uñas nos corresponde a nosotros. Queremos que sepan bien qué pueden encontrar en una consulta de Dermatología.
Luego haremos una segunda línea que es de relación con otras sociedades. Hay algunas afines a las que nos une muchos nexos, como cirugía plástica, Medicina de Familia o Reumatología, con las que compartimos enfermos, criterios y estamos obligados a entendernos de una forma adecuada de cara al paciente.
Naturalmente una cuestión importante es dar un servicio a los propios dermatólogos, que la Academia no se considere sólo como algo que está ahí y que sólo sirve para organizar reuniones y congresos, sino que el profesional también encuentre servicios que le puedan ser de utilidad diaria, como son guías de pacientes, protocolos de tratamientos o, incluso, la posibilidad de conseguir compras o artículos que son necesarios para su actividad diaria.
P.- ¿Considera que existe un déficit de dermatólogos en España?
R.- La cifra de dermatólogos en España es inferior a la que hay en Europa, según un estudio que se hizo en el Libro Blanco. En muchas zonas de nuestro país es claramente deficitaria, entonces la sobrecarga de pacientes cada vez es mayor, el número de consultas es mayor, la preocupación de las personas por la piel también es mayor y, por tanto, estamos un poquito desbordados. Sí que haría falta un mayor número de especialistas, sobre todo en centros oficiales, donde con la crisis las plantillas están manteniéndose o disminuyendo.







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